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Patología degenerativa

Lumbalgia

¿Qué es?

La lumbalgia o dolor lumbar es el dolor que se presenta entre las últimas costillas y la parte inferior de las nalgas; y que generalmente suele durar de unos días a varias semanas.

Este dolor puede variar, en algunos casos puede ser punzante e intenso; en otros puede ser lo que se considera un dolor sordo o vago. El tipo de dolor suele depender de la causa subyacente del dolor de espalda.

Hay que tener en cuenta que el dolor de espalda es un síntoma y puede tener diversas causas.

Se estima que un 80% de personas padecerá de lumbalgia en algún momento de su vida.

Zona lumbar

Como ya hemos mencionado, se produce en la parte baja de la columna vertebral, lo que conocemos como columna lumbar. Se compone de cinco vértebras que están separadas por un disco intervertebral entre cada una de ellas. Estos discos, absorben los impactos producidos al correr, caminar o saltar para que los huesos no choquen entre sí, y además permiten la movilidad entre vértebras para la flexoextensión del tronco.

La columna lumbar también cuenta con ligamientos, músculos y tendones que ayudan a mantenerla en su lugar. En el centro de cada vértebra se encuentra la médula espinal desde la que se extienden los nervios hacia ambos lados de la columna.

La zona lumbar es responsable del apoyo estructural, el movimiento y la protección de algunos tejidos corporales. Al estar de pie, la columna lumbar es quien sostiene el peso de la parte superior del cuerpo. Participa en los movimientos de inclinación y la rotación de la cintura. Es por esto que los daños en las estructuras que soportan nuestro peso como los músculos, tendones, huesos o ligamentos vertebrales, se suelen detectar cuando estamos erguidos o al realizar ciertos movimientos.

¿Qué es la lumbalgia aguda?

Por lo general, la mayoría del dolor lumbar agudo es el resultado de un esguince o distensión simple de la espalda. Los esguinces se producen por un sobreestiraminto o desgarro de ligamentos. Las distensiones son roturas de un músculo o tendón. Ambos se pueden producir al hacer un mal levantamiento de peso o estiramiento excesivo.

Algunas veces, estos movimientos pueden causar espasmos en los músculos de la espalda; llegando a ser muy dolorosos.

¿Qué es la lumbalgia crónica?

Aunque la mayoría de las personas suelen recuperarse relativamente rápido de una lumbalgia, hay personas que continúan sintiendo dolor durante meses o años.

Las personas que padecen un dolor crónico a menudo encuentran dificultades familiares y laborales a la hora de realizar actividades; y la lumbalgia es considerada una causa importante de invalidez en todo el mundo.

Paciente con dolor de espalda

Si no hay signos clínicos de una enfermedad grave ( pérdida de fuerza, pérdida no justificada de peso, dolor nocturno…), no será necesaria la realización de pruebas de diagnóstico por imagen o pruebas analíticas hsta que no han transcurrido varios meses desde el inicio del dolor. Los antecedentes serán analizados cuidadosamente para descartar las causas subyacentes distintas a las distensiones o esguinces.

En caso de ser necesario realizar algunas pruebas adicionales, podemos encontrar:

● TAC
● RMN
● Radiografía (en bipedestación e inclinado hacia delante y hacia atrás)

Lumbalgia Aguda

En la mayoría de los episodios, el dolor mejorará por sí solo en unas semanas aunque solemos recomendar AINEs/analgésicos junto con tratamiento fisioterapéutico.

Es muy importante mantenerse lo más activo posible para que los músculos de la espalda no se debiliten, aunque esto puede traer más dolor. Algunos ejercicios suaves de estiramiento pueden ser de gran ayuda en estos casos. Se debe tener muy en cuenta que los dolores de espalda se ven influenciados por factores como el estilo de vida, condición física, estrés, etc.

Lumbalgia Crónica

Uno de los factores de la lumbalgia crónica es el estado de ánimo decaído. Es comprensible y habitual sentirse deprimido o ansioso cuando se sufre un dolor persistente, pero está demostrado que esta actitud impide la recuperación y retomar nuestras actividades diarias.

Es posible que su médico pueda recomendar algún tipo de terapia o asesoramiento psicológico. Se ha demostrado que estos tratamientos ayudan a los pacientes al enseñarles técnicas para controlar y gestionar el dolor.

Muchos pacientes creen que el movimiento les provocará más daño, llegando a restringir sus movimientos hasta llegar a evitar ciertas actividades. Restringir estos movimientos puede llevar a que nos aislemos y sintamos depresión, al vernos impedidos de movernos sin dolor. Estos comportamientos pueden empeorar el estado físico, ya que los músculos comenzarán a debilitarse.

Mantenerse activo no solo reduce la invalidez, sino que mejora el funcionamiento, reduce el dolor y la depresión.

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